martes, 17 de diciembre de 2013

Capítulo 32 (2/2) -DTD

CAPÍTULO 32
(2/2)


Mis pies se arrastran por la grava de las calles de Liverpool. No quiero volver a casa, dejarlo pasar todo como si hubiera sido un simple lapsus. Quiero respuestas. Ya.
Pero tampoco tengo ningún lugar al que ir a buscarlas.
Dejo que el aire me azote la cara. El cielo está despejado y el sol ilumina cada rincón, hay una pequeña brisa que agita mi pelo. Hoy en la ciudad se respira un aroma a felicidad que mis poros no consiguen captar. No estoy triste, simplemente vago en un estado neutral de moralidad, como si de un fantasma se tratase. Mi cabeza no soporta más, necesito relajarme, dejarme de acribillar a preguntas de las cuales no conozco la respuesta correcta.

Las llaves se deslizan por la cerradura y cuando abro la puerta me invade un olor familiar, un olor a casa.
-¡Mamá está en casa!- Exclama Louis desde el sofá.
Mi estado neutral asciende a... ¿satisfacción? Satisfacción de que pase lo que pase siempre va a haber alguien ahí que me cambie los planes morales, que modifique todos mis sentidos, mi familia.
-Hola preciosos.- Dejo la cazadora y la bolsa de deporte en el perchero y me acerco al sofá. Louis está tumbado con Diana recostada en su estómago.
-Creo que se ha dormido.- Dice mirándola por encima de su pecho.
-Sí, dámela que la llevo a su cuna.- La cojo en mis brazos y la mezo. Por la comisura de sus labios aparece una perezosa sonrisa. La beso la frente para impregnarme a la vez de su embriagador olor. Tan pequeña que es, tan dulce. La acuesto en la cuna y la veo como agita su pecho de arriba a abajo bajo las sábanas mientras espira e inspira. Estoy enamorada de ella.
Vuelvo al sofá con mi otro amor. Louis me hace un gesto para sentarme a su lado. Me recuesto entre sus brazos mientras él me besa la cabeza.
-He hablado con Max.- Dice.- No estás loca, lo sé. No le des mas vueltas, ¿vale?
-Pero Louis, era real, es decir, cuando lo vi no era un sueño, además cuando me tocó le sentí, tenía la piel fría pero era de verdad.- Me coge la cara con sus ambas manos y me obliga a mirarle a sus enormes ojos.
-Ey, te creo. No ha sido un fantasma eso está claro, a lo mejor ha aparecido y pretendía hacer una broma. Sólo eso.
-Sólo eso. Claro, querría tomarme el pelo.- Digo para convencerme. Él asiente y me regala una de sus sonrisas.- Ha sido un día duro.- Admito y cierro los ojos. Dejo que sus manos sigan sujetándome. Me gusta sentir la presión de su cuerpo contra el mío, no me hace sentir tan sola.
-Tranquila, ya pasó.-Y me abraza. Me acomodo en su pecho y él en el sofá. Se tumba y yo encima suya apoyada en su pecho. Se sujeta la cabeza con las manos bajo esta. Le miro y dejo que su sonrisa me rapte, que sus ojos me invadan y me lleven al séptimo cielo. Sólo quiero drogarme de su sonrisa, quiero estar con él así, para siempre.
-¿Por qué me miras tanto? ¿Me pasa algo en la cara?- Dice preocupado.
-Sí, que acumulas demasiada perfección.- Vuelve a sonreír y me agarra atrayéndome hacia sí, hasta que captura mis labios entre los suyos. Sonrío mientras me besa, lo que hace que él me deseé aún más. Sus manos bajan por mi espalda hasta llegar a mis caderas. Yo hundo mis manos en su pelo alborotado. Me besa, me besa y sigue besándome. Muerde mi labio inferior provocándome. Mi espalda se irgue y él se ríe pícaro.
-Me gustas.- Susurra cerca de mi oído para después besarme por debajo de él.
-¿Dato?
-Verdad.- Y me besa todo el cuello dejando un rastro de marcas húmedas por mi piel. Baja por la clavícula provocando olas de placer que me agitan interiormente. 
-Eres tan guapa...- Y sus labios suaves y delicados siguen deslizándose por mi clavícula.-... cada vez que caminas quiero ir detrás de ti y besar tus huellas...- Y vuelve a subir poco a poco, sin prisa.-...cuando sonríes, oh, cuando sonríes me quitas el aliento nena...- Lento, sus labios presionan la parte baja de mi cuello.-... ¿sabes lo sexy que eres?.- Y empiezan a succionar mi piel provocándome que suelte un pequeño gemido de placer. Le noto sonreír un poco al oírme, pero no para hasta que susurra: Nena, me vuelves loco... tan loco.- Sus dedos se deslizan por la marca que seguramente me haya hecho en ese lugar, y suben acariciando mis mejillas. Me mira a los ojos, los suyos brillan, dicen todo lo que su boca no expresa.- Jamás me enamoré así de nadie, jamás nadie me amó así.- Y sus dedos se deslizan sensualmente por mis labios.- Me robaste el corazón, la razón...- Se acerca a mis labios pero cuando voy a besarle se retira.
-Aggg.
-Jaja me encanta hacerte de rabiar.
-Bésame.
-Encantado.- Y se acerca para presionar mis labios contra los suyos, para mandarme descargas eléctricas a través de su lengua, que juega sin miedo con la mía. No sabe que cada roce con su piel me provoca un vuelco al corazón, no sabe el efecto que hace en mí.
-Te quiero.- Susurro cuando cojo una bocanada de aire.
-Shhh, sólo bésame.- Y me calla con su dedo, agg me tienta. Vuelve a besarme y yo solo dejo que el fuego interno me consuma, quiero arder con él.
-Sabes...
-¿Qué?- Digo.
-Que te quiero.- Le sonrío dulce y dejo que el silencio nos invada y pueda relajar nuestras pulsaciones.
-Lo sé.
-No, pero te quiero no como un cuento de hadas, te quiero de verdad. En esta vida de mierda, con tus defectos y tus virtudes, con tus sonrisas y tus enfados mañaneros, con todos los pros y contras, y da igual lo que venga, da igual todo lo que nos pase, lo superaremos igual que hemos hecho antes, ¿vale? No tengas miedo de nada, estaré siempre contigo.- Suspira y inspira un poco de oxígeno.- No quise sentir esto por ti, pero no me dejaste alternativa. Soy tuyo, todo tuyo. Y tú, tú eres solo mía.- Se acerca a mi oído y susurra cerca: Siempre serás mía.


A la mañana siguiente el sonido del despertador me duele más. Me doy la vuelta en la enorme cama pero es verdad, Louis hoy no está. Miro el reloj. Las ocho de la mañana.
-Felicidades Chloe, ya eres oficialmente una adulta.- Me digo a mí misma.
Me sumerjo entre las almohadas y mantas de nuevo y respiro. Flota un dulce aroma a colonia masculina. 
<<Louis>>
Suspiro e intento relajarme. Louis se fue sobre las siete de la mañana ha hacer sus recados, se llevó a Diana con él. Max tiene su cita romántica con Tobias. Así que estoy sola durante todo el día.
-Feliz cumpleaños para mi.- Me levanto de la cama y hago mi planning mental diario. Entro a las diez a la academia hoy, así que tengo tiempo para escaparme a correr un rato. Me pongo unas mayas, una sudadera negra de Louis y me ato las zapatillas de correr. Mientras me tomo un zumo, me hago una coleta. Cojo los cascos y salgo de casa. El parque Homwsgarth que hay a unas calles de aquí es perfecto para correr, son kilómetros y kilómetros de arena, árboles y naturaleza en general. Por el pasa el río de la ciudad lo que lo hace aún más especial.
Correr es una adicción para mi. Los músculos se mueven libres, la energía se desprende de la piel por cada poro mientras la música retumba en los oídos a todo volumen. Me hace sentir libre, salvaje. Es como hacer un amago de escapar de todo, problemas, trabajo, rutina... Correr es sólo tú y tus músculos.
Las zapatillas atizan las hojas secas, ya derramadas por el suelo, haciéndolas crujir bajo cada zancada.
Cojo toda la capacidad posible de aire y al expulsarlo tomo un spring por el camino de tierra por el que voy. Las piernas dan las zancadas más grandes que pueden, los pies se sincronizan con los brazos. Corro lo más rápido que puedo mientras destrozo las suelas de mis zapatillas. Me arden los pulmones y siento un hormigueo en las piernas. A esto lo llamo yo libertad. A los 600m me paro y me apoyo en mis piernas mientras intento hacer entrar un poco de oxígeno en mi cuerpo.
-Buenos días Chloe.- Me digo para mí misma.
Al levantar la vista veo pasar corriendo a un chico, alto, pelo oscuro, va tapado con un gorro y un forro polar. Se gira y me mantiene la mirada. Entonces el corazón se me para.
<<No puede ser. Relájate. Está con Max>>
Me quita la mirada y sigue corriendo. 
<<Tobias. Tobias. Tobias>>- No para de decir mi mente.
Creo volver a haberlo visto. Pero no estoy segura, mi mente juega conmigo y mi imaginación ha resultado ser últimamente bastante ingeniosa. Pero no hay nada mejor que comprobar un hecho. Vuelvo a inspirar y salgo tras el chico. Al notar que le estoy siguiendo aumenta el ritmo y yo con él. Sale del parque y gira por una calle a la derecha. No paro la marcha y aumento un poco el ritmo. Tengo que saber si era él o no. Se supone que estaba con Max. Sigue recto y baja la cuesta. Se dirige a la parte vieja de la ciudad donde viven la mayoría de la gente pobre. ¿Por qué irá por ahí?
Y de pronto me paro. ¿Qué estoy haciendo? No habrá sido Tobias, hay muchos chicos que salen a correr por las mañanas, además ha pasado muy rápido y por suerte para él iba muy bien tapado. Solo estoy haciendo el imbécil corriendo tras de él. Así que encamino mis pasos por donde me habían traido, rumbo a casa.



A las siete de la tarde toca otra vez la alarma de mi reloj y la canción termina.
-Muy bien chicos, ha terminado la clase por hoy, mañana terminamos la coreografía junto con Max. Un aplauso.- Y todo el grupo aplaude conmigo.
Recojo mis cosas y salgo hacia la recepción.
-¡Hola preciosa! Felicidades.- Me saluda Isabela. Isabela es una señora de 52 años que al parecer lleva en la academia media vida. Tiene unos enormes ojos negros con cuencas oscuras bajo ellos. El pelo lo lleva tintado de un morado oscuro. En sus tiempo debió ser una chica muy hermosa.
-Hola Isa, gracias.- Sonrío dulcemente.- ¿Recados?- Y me apoyo en el mostrador.
-Sí, llamó Max, dijo que lo fueras a buscar a "Minsce&Co" en cuanto acabaras la clase que no te detuvieras en pasar por casa.
-Ay dios, éste estará con el novio allí y pretenderá que vaya de sujeta velas. De todas formas no puedo ir directa, tendré que ponerme algo más que unos vaqueros, una chaqueta y unas Converse ¿no? Que los gays visten muy bien.- Se ríe por mi gracia y niega con la cabeza.
-Recalcó bastante lo de que fueras allí sin pasar por casa. 
-Bueno bueno, haré caso al capitán.
-Jaja, que pases un buen día y feliz cumpleaños otra vez.
-Feliz cumpleaños para mi.- Digo sin la mitad de felicidad con que lo dijo ella. Me sonríe y la despido con la mano.
Salgo de allí, la noche ya casi ha caído. Me cargo la mochila de deporte sobre el hombro derecho y parto de allí. "Minsce&Co" es un pub muy amplio, con barra, y está ambientado con multitud de luces de colores. Es un buen lugar para irse a tomar una copa. No tengo muchas ganas de ir y escuchar como hablan de música, de The Wanted más bien, o en qué hará este fin de semana Tobias, pero las ganas de estar con alguien conocido como Max pueden más que cualquier signo de agotamiento en mí. 
El pub está a 25min andando así que tardo en llegar. Cuando llego un gorila de casi dos metros me mira. Si ya de por sí no soy una chica alta, este tío no me hace sentir mejor. Me inspecciona de arriba a abajo.
-¿Qué miras? Sigue tu camino.- Se me olvidó mencionar que es un pub de pijos. Me miro y con las pintas que traigo, la verdad no encajo mucho con el tipo de clientela de este local. 
-Vengo a este local, he quedado con unos amigos.- Me vuelve a mirar y niega con la cabeza. Como veo que por mi propio pie no voy a entrar saco el móvil y marco a Max.
-Sí, hola, veras que no puedo pasar... ¿que diga mi nombre? ¿Y qué le interesa mi nombre a este...? Vale vale yo lo hago.- Cuelgo y vuelvo a mirar al hombretón.- Hola, hola, perdona, aquí abajo- Baja la mirada y vuelve a mirarme con esa mirada de asco e indiferencia.- Me llamo Chloe Brown.- Y le dedico una de mis mejores sonrisas. De pronto su cara entorna a frustración.
-Oh perdóneme, pasa.- Y abre la valla para que pase dentro del local. ¿Desde cuando me trata de usted? Me quedo mirándole incrédula y paso dentro. 
Las luces de neon me ciegan un instante, así que intento acostumbrar mis ojos a la luz. Se oyen risas lejanas y música. Bajo las escaleras y entro a la sala principal y todas las luces se apagan de repente. Solo se escucha un hilo de música, intento agudizar el oído. Es "What Makes You Beautiful" de One Direction. Me da una punzada en el corazón al pensar en Louis. 
Las luces siguen sin encenderse cuando de repente se oye:
-Tres.- Otro le sigue y grita.
-Dos...- Más se unen esta vez.
-..uno.- Grita casi toda la sala.
-¡CERO!- Y las luces se encienden. Me da un vuelco al corazón cuando un grupo de cincuentas personas por lo menos aparecen con las luces de neon.- ¡FELICIDADES CHLOE!.-Del susto se me cae hasta la mochila al suelo y me llevo las manos a la boca. Empiezo a analizar caras.
Niall, Harry, Zayn, Liam, Louis con Diana en brazos, Camila , Max, Tobias, el resto de componentes de The Wanted y mis antiguos compañeros de "Plan d" (la escuela de danza a la que iba en Doncaster), compañeros de clase y... Oh dios mío.
Salgo corriendo en un impulso del corazón, con ella como único objetivo y la abrazo en mis brazos como hace meses que llevaba deseando hacerlo.
-Oh dios Andy, ¿que coño haces aquí?- Digo entre lágrimas. Ella me abraza aún más y me besa la cabellera.
-¿En serio creías que me iba a perder tu cumpleaños? ¡QUE YA TIENES 18 JOVENCITA! Estás hecha toda una mujer eh.- Y me estruja la mejilla como antes solía hacerlo.- ¿Sorpresa?
-Jajaja ven aquí.- Y la vuelvo a abrazar.- No sabes todo lo que te he echado de menos.- Siempre hablo de Louis, de mi escuela, de lo que a veces extraño mi antigua vida pero nunca hablo de ella. Andy es mi alma gemela, la hermana que me quitaron al nacer, ella ha hecho tanto por mí, significa tanto que lo mejor de la noche es que esté aquí conmigo.
-Ha sido un año muy largo y muy duro.- Confiesa.
-Lo sé, pero hoy todo eso da igual, estamos juntas en mi... guau que me habéis preparado una fiesta sorpresa. Tengo que asimilarlo aún.- Se ríe y amo volver a verlo. Quiero no separarme jamás de ella, no sé como he sobrevivido tanto tiempo sin ella, no soy capaz de entenderlo.
-No, realmente te la han preparado Max y tu empalagoso novio.- Sonrío al ver que sigue teniendo el mismo asco hacia nuestra relación.- Anda vete a hacerle cariñitos, yo me voy a hacer amigos.- Me guiña un ojo y me vuelve a abrazar.- Felicidades otra vez fea, te quiero.- Y sonrío para ella.
Busco en la de decenas de caras felices que me rodean y de pronto unos brazos me abrazan por detrás.
-¡Felicidades cielo!- Y me elevan por los aires. Al bajarme le miro y le abrazo muy fuerte.
-¡MAX! Mentiroso, se suponía que tu estabas de día romántico con tu novio.
-Ya te dije que tú eras mi favorita. Felicidades preciosa.- Y me besa la mejilla.- Te mereces todo esto, que lo sepas.
-No te merezco a ti.- Me sonríe y me agarra la cara con sus manos.
-Te mereces todas las cosas buenas que te vayan a pasar, yo solo intento hacer que te pasen más. ¿Sabes que te quiero mucho no?- Asiento y él sonríe para luego besarme la frente.- Anda corre con tu chico, se ha implicado mucho con la fiesta.- Me giro y lo veo ahí entre toda la multitud mirándome. Aún siento el cosquilleo cuando lo hace.- Pista: Fue suya la idea.- Le miro y él me sonríe aún más. Me hace una señal con el dedo para que vaya.
Me acerco poco a poco pero en los últimos metros no aguanto más y corro hacia sus brazos. Me abraza para luego darme ese beso tan deseado. 
-Felicidades mi amor.- Y sus labios vuelven a buscar los míos y entran en juego romántico y sensual. Sus brazos agarran mis caderas. Sus dedo jugetones se enredan por el comienzo de mi pantalon y se enganchan en las cintas del cinturón y en un rápido movimiento me atrae hacia él hasta que nuestros cuerpos se juntan y nuestros pechos se pagan el uno con el otro.- Sepárate de mí o me veré obligado a empezar a quitarte la ropa.- Y me muerde el lóbulo de la oreja.
Me separo de él con una mueca maliciosa y pervertida y él me mira sonriente. Me acerco a los chicos.
-Pero bueno si están aquí mis cantantes preferidos.- Niall sonríe con superación cuando los de The Wanted tosen para hacerse notar.- Lo siento chicos, soy directioner.- Y se ríen.
-Chloe muchas felicidades.- Me dice Zayn, seguido de Liam.
-Muchas gracias, chicos. ¿Habéis tenido algo que ver con todo esto?
-En absoluto todo ha sido idea de tu novio.- Exclama Liam.
-Me lo temía, no se le puede dejar solo.- Todos se ríen y de pronto miro a Harry.- Vaya estás hecho todo un padrazo.- Tiene en sus brazos a Diana que está como hipnotizada con la mirada de Harry.
-Es que me encanta tu hija, es preciosa.- Confiesa sacándo a relucir su dulce sonrisa.
-Tanto como la madre.- Dice Zayn pícaro.
-La madre es mejor.- Dice Louis a mi espalda.- Pero eso estaba claro.
-Bueno, Chloe...- Empieza a gritar Max a mi espalda.-...quiero darte el primer regalo de la noche. Por si no te has dado cuenta todos venimos de traje,- Y en ese momento me percato de ello, todos van con smokines, o blazers, y las mujeres van todas con vestidos, largos, cortos, con cola, sin ella.. y en cambio yo voy con mis zapatillas viejas, mis vaqueros y sudadera, no encajo en todo esto.-, menos tú. Así que aquí tienes, para ponerte a la altura.
Y me entrega una caja. Andy se pone a mi lado y la abre conmigo para sacar un enorme vestido negro, largo, con incrustaciones de brillantes en la parte del pecho. En el fondo de la caja hay unos tacones negros con plataforma. 
-Allí están los baños, te doy quince minutos.- Dice sonriente.
-Veinte.- Negocia Andy.
-Diez y no te doy más. ¡Corre!- Andy tira de mi hasta los baños.
El vestido me queda como un guante, es perfecto. Largo y espumoso en la falda, apretado como un corsé en el pecho.
-Haber y... ya terminé con el maquillaje. El pelo dejatelo suelto, que está genial.- Andy está ilusionadísima peinándome y preparándome.- Levántate. Oh dios mío, estás preciosa.
-Anda calla y vamos, nos echarán de menos.
-Vete saliendo tú mientras yo recojo esto.
-No, déjame que te ayude.
-Tss, es tú fiesta, corre a divertirte.- Me besa la mejilla y no tengo más que irme del allí. A cabezota no la gana nadie.
Cuando salgo el vestíbulo de los baños está más oscuro. Oigo un silbido y me giro. Hay alguien apoyado en la pared de en frente.
-Se te ve realmente sexy con ese vestido.- Y enciende las luces. Me da un paro cardiáco. Mi cerebro dice de salir corriendo, pero mis piernas no se mueven.
-Tobias...- Susurro.
-Feliz cumpleaños preciosa.- Y se acerca a besarme la mejilla pero me aparto, con la mala suerte que me tropiezo con los tacones y la tela de la falda.- Uhh ten cuidado, los tacones juegan malas pasadas.- Y me agarra para que no me caiga. Me estabilizo y le miro con desprecio.
-No eras un sueño, el otro día, estabas en el vestuario... sé que eras real.
-Claro que lo era princesa. ¿Te asustaste?
-Y esta mañana, eras el que corría. 
-Ajá.
-¿Por qué apareces tanto en mi vida? Por qué siempre estás cerca de mí cuando deberías estar en otra parte.
-Órdenes del jefe. Tengo que estar cerca de ti, tengo que cumplir una misión contigo.- Mi mente hierbe en estos momentos.
-No te entiendo.
-¡Chloe! ¡Chloe! Al fin te encuentro,- Aparece Xabi por detrás mía corriendo.- La policía está en la puerta, preguntan por ti. Tienen noticias que darte o no sé qué me han dicho.
-No puedo decirte más, debo irme.- Tobias me besa la mejilla y se va por una puerta trasera.- ¡Tendrás noticias mías!- Grita antes de que la puerta se cierre.
Me quedo estática contemplando la puerta un segundo cuando escucho en la lejanía como Xabi me llama.
-Vamos.
Salgo entre la multitud que baila en la pista y subo las escaleras. Dos agentes de policía esperan en la puerta y cuando me ven dicen:
-Muy buenas señorita Brown. Tenemos noticias sobre los asaltantes que entraron en tu casa la pasada madrugada del 27 de noviembre del.. ah sí del año pasado.
-¿Cómo?- Mi cabeza tiene exceso de información en estos momentos.
-Su padre, un tal Kristopher Jeremías, y su grupo han sido localizados y están detenidos. Deberá ir al juicio por su caso a prestar declaración.
Entonces mi cabeza hizo ¡PUM!
Kris, mi padre y el resto de locos encarcelados. Un juicio. Debo ir a contar los hechos. Estarán ellos allí. Les veré después de todo lo sucedido. Y luego está Tobias. <<Órdenes del jefe. Tengo que estar cerca de ti, tengo que cumplir una misión contigo.- Mi mente hierbe en estos momentos.>> ¿Qué quería decir? ¿Quién es su jefe? ¿Y que coño quieren de mí?
Feliz cumpleaños para mí.


FIN DEL CAPÍTULO
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Muuuy buenas, aquí termino el capítulo 32. Se me ha hecho mas largo de lo que esperaba, pero todo por vosotros.
¿Qué os parece que pasará? ¿Cómo va todo? Comentadme debajo que siempre os leo. Muchas gracias a Kat y a Esty Martinez que siempre me comentan, y a todos mis lectores fieles, de verdad, me hace mucha ilusión leeros.
Bueno pues eso es todo, muchos besos :) Xx

sábado, 14 de diciembre de 2013

Capítulo 32 (1/2) -DTD

CAPÍTULO 32
Parte 1/2

Era la cuarta vez que Diana lloraba en toda la noche. Cuando consigo abrir del todo los ojos veo como Louis la acuna en sus portentosos brazos. Ella se acomoda en ellos y se deja hipnotizar por la dulce nana que surge de su garganta.
-Como se nota que te cogieron en The X Factor.- Y me recuesto entre las sábanas para que, al igual que Diana, me duerma entre sus cánticos.

Al cabo de, para lo que a mi han sido cinco minutos, Diana vuelve a llorar. Me desperezo y hago un intento de levantarme cuando Louis pasa su brazo por mi estómago impidiendo que me levante. Me deshago de su agarre y le beso la frente.
-Descansa un poco, que te lo mereces.- Y sin que abra mucho los ojos una perezosa sonrisa asoma por la comisura de sus labios.- Además ya iba a sonar mi despertador.- Y me giro a observarlo para confirmar mis peores perspectivas, y efectivamente, faltan tres minutos para las siete. Apago el despertador y cojo a Diana. Su dulce olor a bebé que tanto me cautiva, me inunda. La beso la mejilla mientras la mezo en mis brazos. La veo como se recuesta en mi pecho y cierra de nuevo los ojitos.
Nunca pensé en ser madre tan pronto, no entraba en mis planes de momento. Pero yo me lo tomé como un reto, era un simple recuerdo de un bache. Y cuando me la dieron en los brazos y la vi por primera vez, como cesaba su llanto al simple roce de mi piel, como le brillaban sus ojos azules, como de vez en cuando asomaba una pequeña sonrisa traviesa, me di cuenta que fue el mejor bache que pude tener. Puedo decir que ha cambiado mi vida, pero a bien. 
La llevo a la cocina y la siento en su silla mientras me preparo el desayuno. 
-Hoy desayunamos solas pequeñaja, el tito Max entra más tarde a la escuela porque me ha encasquetado a mí la preparación de la clase y a papá le toca dormir que lleva toda la noche soportándote.
Me giro y la veo sonreír. ¿Cómo puedo no quererla?
-Buenos días princesas.- Y me abraza Louis por la espalda.
-Adoro tu voz por la mañana.- Confieso mientras caliento la leche.
-¿Te digo que adoro yo...?- Y empieza a besarme el cuello provocando pequeñas descargas eléctricas en mi piel. Sonrío mientras él me sujeta de la cintura atrayéndome hacia su pecho sin parar el rumbo de sus besos.
-Creo que lo adivino.- Y le noto sonreír escondido en mi piel.
Vierto la leche en el biberón y me acerco a Diana para dárselo. Le veo de reojo como me registra de arriba a abajo con la mirada.
-Me gusta como te queda ese pijama.- Le sonrío agradecida cuando me doy cuenta de que sus ojos tienen un brillo especial.- Aunque estarías mejor sin él.
-¡Louis!
-Jaja perdona nena, me provocas.- Le lanzo la típica mirada de furia y él responde con sus carcajadas tan aditivas que hacen que todo signo de seriedad en mi cara se difumine.- ¿Qué quieres para desayunar?
-Café.
-Por cierto, mañana tengo que ir a hacer unos recados, pasaré todo el día fuera.- Y dentro de mí se apagó algo. Mañana siete de septiembre, era mi cumpleaños. Desde que tengo uso de razón Louis ha estado en todos mis cumpleaños, incluso cuando estaba sola y no quería celebrarlos, él y Andy se colaban por la verja de mi casa y me traían un bizcochito con una vela para desayunar. No quería que faltase este año, mañana iba a ser especial, tampoco pensaba en celebrar una fiesta a lo grande, ni mucho menos, pero quería irme con él a comer fuera, o irnos al centro de la ciudad mientras nos perdíamos entre la multitud, quería hacer algo, él y yo solos, intentar que fuera como antes. Pero mañana no podía ser.
-Mmm... vale no pasa nada.



Durante todo el día estuve pensando en qué iba a hacer en mi cumpleaños. Max me dijo que había quedado con Tobias para ir a una escapada romántica.
<-¿No estarás celosade Max verdad? Tú siempre serás mi princesa preferida.- Me dijo tierno esta mañana para después darme un beso en la frente.>
No estaba celosa, sólo un poco resentida de que él al igual que Louis tuviera planes el día de mi cumpleaños.
Además Tobias no era un amenaza para mí, sólo era su novio y bueno tenía derecho de tener sus momentos íntimos con él, sino de lo contrario los tendrían, pero delante de mí, y la verdad, prefiero ahorrarme esas vistas. Encima Max ha estado muy pendiente de mí desde que aparecí en su vida, preocupándose siempre de mi, de Diana, de ambos futuros, no puedo privarle de que viva su vida.
Pero me gustaría que la viviera de este modo en otros días.
Me desato los cordones que agarran las bailarinas a mis tobillos, la piel está marcada de un tono rojo oscuro tirando a púrpura, y creo sentir palpitar las heridas del tobillo izquierdo.
Este tobillo me duele más, está lleno de cicatrices de las operaciones o intervenciones que me hicieron años atrás para arreglar el tendón. No me gusta mostrar el rastro de aquellos años, y poca gente sabe de la existencia de esas cicatrices, siempre llevo el doble de cordones en ese tobillo, o calcetines largos en verano para que nadie los vea, simplemente son unas marcas imborrables.
Pero no inescondibles.
-La próxima vez deberías atarte más suave los cordones.- Alzo la vista para poder ver el rostro de... ¿Tobias? Sonríe amablemente al agacharse junto a mi.
<<Hablando del rey de Roma>>
-Ya, es que me gusta apretarlos bien para que no se suelten en mitad de una coreografía y no me tenga que parar.- Le sonrío cómplice por su preocupación, cuando de repente noto sus dedos fríos acariciar las marcas de mi piel. Se deslizan como la miel por la heridas aliviando el ardor que las envolvía. Y de pronto la mente se me abrumiza.
*DEJA VÚ*
<<-¿Qué tal va la rehabilitación del obstáculo?- Me pregunta mientras se vuelve a sentar en el sofá, yo me quedo de pie.
-Bueno, me ha dicho el fisioterapeuta que dentro de unas semanas podré empezar a hacer ejercicios para bailar, como pequeños movimientos, para ver como reacciona.
-¿En serio? Chloe eso fantástico, puedes volver a bailar.
-Tampoco es eso Lou- Me siento en el brazo del sofá y miro el pie- Solo serán pequeños movimientos.
-Chloe, tú más que nadie sabes que el baile se basa de pequeños movimientos, además de algo se empieza, ¿no?
-Sí, pero me da miedo, y si en los ejercicios mi pie no reacciona, y si no puedo bailar nunca más... es lo único que me queda Louis.
-Chloe se moverá, tranquila. Y no es lo único que te queda, siempre me tendrás a mi.- Me mira a los ojos, no me gusta que lo haga, me intimida.- De todas formas si te sientes mejor, puedo acompañarte a los ejercicios.
-Sí, por favor.- Le suplico.
-Vale no te preocupes te acompañaré. Pero confía en ti misma, en tu pie, y en tus ganas de volver a bailar. Imagina por un momento volver a moverte entera, sentir como vuelves a vivir la música, como vuelves a disfrutarla- Sus finos dedos empiezan a acariciar mi obstáculo, por encima del calcetín hasta que se deshace de él y noto sus frías yemas haciendo círculos sobre mi pie, mi tobillo...- Tú solo déjate llevar y lo conseguirás.
Pierdo el hilo de su conversación y me centro en el camino que recorren sus dedos.>>

Aparto el pie con brusquedad y me pongo el calcetín. No sé como ha podido entrar en los vestuarios, y menos como hemos acabado tan cerca el uno del otro y él tocando las cicatrices de mi óbstaculo metiéndose así en los recuerdos más negros de mi pasado que se supone que tengo guardados con llave en algún lugar del inframundo de mi mente.
-Iré a avisar a Max de que hasllegado.- Digo intentando no sonar tan nerviosa como me siento.
-No hace falta, ahora lo busco yo.- Dice sin moverse del sitio. Al darle unos segundos y ver que no se le mueve ni un músculo, me levanto con rapidez, con un nerviosismo interno que me impulsa a andar más rápido y casi salir despavorida del vestuario. Corro, ya lejos de la atenta mirada de Tobias, hacia el aula de ensayo y veo a Max sobre el reproductor de música manipulando unos cuantos botones, mientras sujeta unos CDs.
-¡Max!
-¿Qué pasa cielo?- Me acerco a él y pretendo relajar mis pulsaciones.
-Me... me ha tocado las cicatrices y...- Me abraza sin motivo aparente, pero ese es el momento perfecto para que lo hiciera. Me escondo entre sus brazos y contengo las ganas de derrumbarme ahí mismo.
Sé que son unas simples cicatrices, pero son mi mayor debilidad, como mi talón de Aquiles, cuando me las tocan me siento indefensa, desprotegida, desnuda ante cualquier mirada. Es mi secreto, si alguien lo descubre simplemente ya no sé quién soy. Y que me las tocara él, sin motivo, aliviando el dolor que me producían ha sido demasiado desconcertante.
-¿Quién?
-Tobias. No sé cómo ha entrado en el vestuario. Estaba sola y...
-Tobias no está hoy en la ciudad, cielo. -Entonces una oleada fría me recorre la espina dorsal haciendo que me ponga erguida al instante. Empiezo a temblar, o al menos me doy cuenta ahora de que mis extremidades vibran sin control. No me lo he imaginado, no estoy loca, no he podido llegar a este punto de imaginarme situaciones que no son ciertas. Las idea me martillean el cráneo y la vista se me nubla.
-Te juro que estaba conmigo en el vestuario.- Digo mirándole fijamente a los ojos.- Llegó y se sentó conmigo en el suelo. Lo vi, no estoy loca. No tanto al menos.
-Vamos.- Dice y me agarra del hombro para guiarme hasta el vestuario. Abre la puerta delante de mi. El vestuario está repleto de todos los alumnos que acaban de terminar nuestra clase. Recorro con la mirada el vestuario pero no le localizo.
-Estaba allí, te lo prometo.- Y le señalo el banco de la esquina. Se acerca entre la multitud de cuerpos sudorosos mientras yo me quedo estática apoyada en el marco de la puerta.
Cuando vuelve veo reflejado la pena en todas sus facciones.
-Cielo no está. Vete a casa a descansar, ya has hecho mucho por hoy.
Me quedo perpleja. Estaba allí. Creo que estaba allí.
-No, tranquilo, sólo ha sido un... no sé.- Me besa la frente con cautela y la vergüenza se apodera de mí haciendo que me acalore.
-No estoy loca.- Susurro, pero no sé si se lo digo a él o me lo digo a mí misma para convencerme de ello.
-Coge tus cosas. ¿Quieres que te acerque a casa?
Niego con la cabeza, y bajo la mirada a el suelo.
-Me iré dando un paseo, necesito tomar un poco el aire.
Me separo de él y recojo mis cosas. Termino de cambiarme de ropa y salgo del vestuario sin volverme a dirigir a Max.
No quiero irme a casa.
Quiero saber que ha pasado.
Pero la pregunta es, ¿qué ha pasado realmente?
Ahora ya no lo sé.


FIN DEL CAPÍTULO
1/2

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HOOOOLA
Siento mucho la espera, los exámenes me atrapan por momentos haha
Bueno aquí os dejo la primera parte del capítulo 32, no quiero desvelaros de momento mucho más, espero subir mañana o el lunes :)
Ah! Y muchas gracias a todas las que comentáis, sois un amor todas. Así que quiero más comentarios, quiero saber que pensais sobre como marcha la novela y etc.
Muchooooos besitos para mis mejores lectoras



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Capítulo 31 -DTD

CAPÍTULO 31


*11 meses después*

-Aggg que gusto volver a tumbarme en el sofá.- Digo mientras me tiró entre los montones de cojines que invaden el sofá.
-Hazme sitio.- Grita Max, para cuando me doy cuenta ya se ha tirado encima mío.
-Auuu.-Grito bajo de él.
Los dos nos reímos hasta que decido incorporarme. Le robo una palomita del bol que ha traído y me incorporo en el sofá.
-Tss!- Y me da un tortazo en la mano- No comas, no son para ti.
-Jo Max ahora me levanto a hacerme otro bol.- Y me meto una palomita en la boca.
-Escúpela.- Exclama. Le miro incrédula.- Ahora, escúpela.- Escupo la palomita y cae en el bol junto con las demás.- ¡Ala guarra!
-Jajaja yo sólo he sido obediente.- Se levanta de nuevo y se dirige a la cocina con sus andares de hombre sexy que esconde a un auténtico marica.
-¿La peque está en la guardería?- Grita desde allí. 
-Ajá.- Digo robando un puñado de palomitas a escondidas.- Ahora después de comer voy a buscarla.- Viene con unos platos y unas velas aromáticas que solo usa en grandes o importantes ocasiones.-Oh gracias, yo con un sandwich me conformaba pero si me preparas tú la comida no soy nadie para pararte.- Digo sonriente. Me incorporo y me siento más normal en el sofá con las piernas cruzadas y abrazada a uno de los enormes cojines que lo decoran.
-No te hagas tantas ilusiones cielo, hoy comes fuera.
-¿Perdón?- Digo chocada.
Se saca un billete de veinte libras del bolsillo trasero de los tejanos y me lo tiende. Lo miro indecisa.
-Es que hoy he quedado con un chico.- Dice pícaro.
-Mmmm... ¡datos!- Exijo entusiasmada cual adolescente loca.
-Se llama Tobias, veintitrés años...
-... uhhh mayor que tú.- Digo restregándoselo. Le guiño un ojo y él sonríe cómplice. Desde siempre le han podido los tíos mayores que él, es un morboso.
-Cállate. Pelo castaño, ojos claros, y es estudiante.
-¿Estudiante de qué?
-No lo sé, dame tiempo para conocerlo.- Dice sin parar quieto un segundo. Cogiendo platos, cubiertos, vasos, etc. 
-¿Y no me podías haber comentado tu cita romántica con el chaval este?
-Se llama Tobias. ¿Y cuándo?
-No sé... en estas seis horas y media que llevamos juntos en el trabajo, o en el desayuno...- Le miro con suficiencia restregándole su falta de organización mientras él me saca la lengua.- Toma anda.- Y le devuelvo el billete que me había entregado antes.
-Lo que odias que te mantega, ¿eh? ¿No puedes ni aceptar un billete? Te invito a comer.
-No puedo dejar que me invites, tengo un trabajo, un sueldo y no tienes por qué mantenerme, sé como apañarmelas para mantener a Diana y a mí misma.
-Desde que diste a luz eres mucho más madura,- Se sienta en el brazo del sofá y por un momento respira, se relaja y me mira a los ojos.-, aunque para serte sincero, desde que te conocí siempre me ha costado creer que tienes 17 años.
-¿Por qué?
-Por tu forma de ser, de actuar, de pensar. Niñas de tu edad están enamorándose, estudiando, de botellón diariamente, gritando, fangirleando, y tú en cambio te largaste de casa dejando atrás, por fin, la mierda vida que tenías, tuviste hace dos meses una hija fruto de una violación y en vez de abortar y renunciar a ella para olvidar aquella noche desastrosa la tienes con un valor sobrehumano y la sacas adelante con un sueldo miserable de un trabajo muy duro sin ninguna ayuda. La verdad, no es una vida propia de una adolescente de 17, bueno casi 18 años.
-Oh, ¿te acuerdas de mi cumpleaños?
-Claro chocho, el 7 de Septiembre de 1995, dentro de una semana.-Le miro boquiabierta.- Te he cogido demasiado cariño cielo.
Le miro y veo como me sonríe. He sido tan fuerte todo este tiempo gracias a su ayuda, a que me acogiera, me ayudara con el trabajo, la academia es más dura de lo que pensaba pero la danza nunca ha sido y jamás será sencilla. No me dejo mantener económicamente, pero moralmente él es el pilar que ha evitado que me hundiese en cualquier momento.
-Bueno, no es la mejor vida que puedas vivir, pero es la que me ha tocado, así que tengo que seguir adelante.
-Eres demasiado fuerte, ¿lo sabes no?
-Soy como tengo que ser, es decir, si querer seguir adelante con mi vida aún con todos los baches que vengan es ser fuerte, sí, me considero una persona fuerte.
Hay un silencio en el que solo oigo mi corazón latir y a mi respiración batir mi pecho.
-¿Nunca has pensado en abandonarlo todo?
-Sí, y antes podía permitírmelo, ahora Diana me necesita, no puedo dejarla. Así que por mucho que me cueste levantarme cada mañana ya tengo una razón por la cual hacerlo, mi pequeña.
Se acerca silenciosamente y me besa la frente para después abrazarme. Por un momento me resguardo en su pecho y contengo las ganas de derrumbarme. Pocas veces hablamos de temas tan fuertes y sentimentales pero cuando lo hacemos, no sé si es por que él me entiende mejor, pero siempre consigue hacerme temblar y tocar mi fibra sensible.
-Bueno señor enamorado, ¿me da tiempo a darme una ducha? Los ensayos de hoy me han matado y la verdad no huelo muy bien.
-Jaja yo sí.
-Ya pero lo que pasa es que como tú tienes una ayudante, yo, me haces hacer las coreografías difíciles a mi, entonces tú no sudas.
-Y por que yo uso perfume, recuérdalo.
-Oh es verdad, don Pacco Rabbane.- Me arranca una sonrisa al recordar el matinal mañanero de todos los días, ducha, vestirse y media hora echándose el perfume que le vuelve loco.
-Venga corre anda, que viene en veinte minutos.
Corro a mi habitación huyendo de sus cosquillas y me encierro.
Saco ropa limpia y me quedo contemplando la cuna de mi bebé. No todos los recuerdos son malos.


Mis Converse se arrastran por el suelo de grava de las calles más transitadas de Liverpool. Es la última semana de Agosto y aún hay mucha gente pasando sus vacaciones por aquí. Me acuerdo de cuando llegué la primera vez, no veía que la ciudad fuera un lugar demasiado apropiado para mí y nunca pensé que llegara a poder vivir aquí. 11 meses después me parece la ciudad más maravillosa del mundo (después de Atenas, siento cierta debilidad por esa ciudad). Las calles son anchas, llenas de tiendas de colores, además la música reina en toda la región, vayas donde vayas suenan éxitos, desde Bon-Jovi hasta Elvis Presley.
Por suerte hoy es Lunes, día de bocatas de carne en "O´s Company". El bar-restaurante no está a más de tres calles de casa, y hacen los mejores bocatas de la ciudad. Me lo enseñó Max el primer día que llegué aquí, me invitó a comer y nos conocimos un poco más que por un intercambio de palabras en un taxi. Desde aquel día vivo enamorada de Peter y sus bocatas.
-¿Perdona sabes dónde está la calle... San Heamworth?- Me giro y observo por un segundo a la persona que me retiene y busca la calle en la que vivo.
Al siguiente segundo mi corazón se para y la respiración agita mi pecho en grandes sacudidas. Por un momento quiero salir huyendo, y por el contrario sigo estática perdida en sus dos enormes esmeraldas que tiene por ojos.
Él se sonroja, y no me quita la mirada ni un segundo, parece también sorprendido por encontrarme. Ninguno de los dos nos esperábamos, no en este momento al menos.
-Lo-u...- No puedo terminar el nombre.
<<Louis>>- Pienso.
Las manos me vibran, tengo todo el cuerpo en movimiento, temblando como un flan. De pronto noto una cálida mano acariciando mi mejilla. Estoy rígida como el hielo y el torna su cara a una dulce sonrisa.
11 meses sin él, 11 meses sin sus caricias, sus besos, su estancia en general. Lo dejamos, y tras llorar mucho y darle demasiadas vueltas de cabeza logré olvidarlo, o al menos cubrir su recuerdo y ahora me lo encuentro a un metro de mí, sonriéndome, acariciando de nuevo mi piel. Creo desmayarme.
-¿Qué haces aquí?- Logro decir en un suspiro.
-Buscándote.
La gente pasa a nuestro alrededor a la velocidad de la luz, mientras nosotros parecemos congelados, como si el tiempo se hubiera parado entre ambos, es nuestro momento, solo él y yo y miles de ideas rebotando mi mente.
-No lo entiendo.- Consigo admitir.
-Chloe, no quiero hablar esto aquí. Ven.- Agarra mi mano y me arrastra entre la multitud, como si estuviera escondiéndose.
Al doblar la calle gira a la derecha y se dirige a un restaurante. "O´s Company" 
Entra habla con el camarero unas palabras que no consigo oír, no es que el bar esté ruidoso es que yo me he encerrado en mí misma. Vivo todo pero desde lejos, el tiempo se mueve lento mientras yo sigo asimilando estos últimos 3 minutos.
Yo solo iba a comerme un bocata.
Coge la mesa del fondo en la esquina y se sienta frente mía. Suspira un par de veces y vuelve a levantar la mirada. Su pelo alborotado se esconde bajo un gorro de lana. Va envuelto en una cazadora vaquera, y sus ojeras resaltan los últimos nervios y noches sin dormir que lleva acumulados.
-Haber...- Empieza a hablar tras pedir algo para beber.- No sé como he llegado aquí, sólo sé que hace un par de noche me desperté en una pesadilla. Mi primer pensamiento fue, "La he perdido", y desde entonces no duermo, no paro de pesar en nosotros, en ti.
Pego un gran trago a mi refresco e intento relajar mis pulsaciones.
<<Le has olvidado, él ya no es nada para tí>>- pienso.
-No sé como te dejé irte, o como fui tan estúpido de no ir a buscarte, de salir corriendo abrazarte y decir que todo estaba bien.
-Porque lo dejamos Louis, y porque nada estaba bien.
-Pero podía estarlo, si yo hubiera estado contigo, si te hubiera ayudado como debería haber hecho como novio, y como tu mejor amigo, todo hubiera ido bien, en cambio lo dejé todo estar, supuse que podrías con esto tú sola, pero a quien vamos a engañar, esto no es fácil de superar, y menos para una adolescente de 17 años.
-Bueno pero  ya está superado. Ahora da igual lo que debiste hacer o no, yo he seguido adelante con todo y ahora estoy bien, me da igual el pasado.
El silencio invade la íntima mesa. Y una agonía me invade poco a poco las entrañas. Él debería haber estado conmigo. No sabe la de noches que dormí entre lágrimas, no sabe la de momentos que grité su nombre en sollozos ahogados y la de veces que he mirado a Diana pensando en como sería todo si él fuera el padre. No sabe lo mal que lo pasé, lo mucho que le eché de menos. Pero él tenía una carrera, un futuro en sus manos que no podía perder por una estúpida novia de la adolescencia. Además todo eso ya es agua pasada.
¿No?
-El problema a todo esto es que yo te sigo queriendo.- Dice sosteniendo mis manos entre las suyas.
Las pulsaciones se me rebelan y se agitan a una velocidad desorbitada. Apuesto a que mi corazón le está dando un infarto ahora. Levanto la mirada para cruzarme con la suya. Esos ojos que tanto deseé y tanto me desearon. Aparto la mirada asustada del cúmulo de sentimientos que se hacen presa de mí.
-No, Louis no...- Intento zafarme de sus manos, pero es inútil. Me busca, y me consigue.
-Intenté refugiarme en el trabajo cuando llegué a Doncaster y no te ví. Pasaba por tu casa, abandonada, y intentaba olvidar todo entre nosotros. Me entretenía con los chicos y hasta intenté salir con un par de fans y amigas que me presentaron, pero seguía colado por ti. No quería admitirlo, tú te habías ido, tendrías novio y ya me habrías olvidado. Pero nena,- Coge mi barbilla y me levanta para poder mirarlo bien a los ojos- yo nunca pude olvidarme de ti.
No me acuerdo de cómo se respiraba. Su mirada me quita el aliento, su forma de tocarme, me enloquece. Solo quiero que todo esto no hubiera pasado, que hubiéramos seguido igual de bien... ¿Tanto pedía?
-Louis yo si me había olvidado de ti.- Digo con voz apenada. 
<<Me había olvidado de ti hasta que has llegado y me has roto todos mis esquemas.>>
-Cielo me he subido al tren por un puro impulso, nos han dado dos semanas de vacaciones hasta que empecemos el primer tour, pero no podía quedarme en casa. He venido a buscarte, a recuperarte más bien.
-Louis no te das cuenta de que yo ahora tengo otra vida, incombinable con la tuya. Si antes era dificíl ahora lo es más. Tú tienes que centrarte en tu carrera, que es lo más importante ahora...
-Para mí tú eres más importante.- Hago caso omiso de su frase y continuo.
-... y debes centrarte más en ti, en tú tiempo libre, amigos... Yo, solo soy el pasado.- Intento convencerlo con lo primero que se me surge en la cabeza, pero no le veo con intenciones de ceder.
-No he recorrido 348 km en busca de un no.- Y sin meditarlo mucho más se levanta un poco de la mesa y se acerca a mis labios para besarlos.
El primer roce entre ambos crea autenticas chispas de electricidad. El corazón se me desboca completamente y mis sentimientos salen fuera de órbita. No esperaba esto, y tampoco esperaba ceder tan fácilmente a su piel, pero soy suya, siempre lo seré. Por más que he querido olvidarlo, nunca fui capaz, sólo dejé de pensarlo y añorarlo tanto que me auto-convencí de que ya había salido de mi vida, pero admitamoslo, nunca se irá.
Le sigo el beso tan anhelado y disfruto placenteramente de sus sedosos labios que se deslizan con suavidad por los míos. Es el primer beso que doy tras la noche con Kris. Pero el sentimiento es completamente diferente. Entre los labios de Louis me siento segura, protegida, amada y querida. Ha despertado una parte de mí que tenía dormida, el amor.
Al separarnos él vuelve a colocarse en su asiento y yo me coloco el jersey por puro nerviosismo. Levanto la mirada y le miro. Por la comisura de sus labios asoma una pequeña sonrisa juguetona. Sus ojos brillan y veo como su pecho se mueve descompasado, está igual de nervioso que yo.
-No sé como lo vamos a hacer, lo único que sé es que quiero, necesito, estar contigo el resto de mi vida. 
Suspiro enamorada. No sé como he sobrevivido tanto tiempo sin él, es como una droga a la que soy realmente adicta.
-¿Volvemos a estar juntos entonces?
-Sólo si tú sientes lo mismo...
Le miro como esa sonrisa se transforma en puro nervio. Agita el pie de arriba a abajo en un intento de soltar la energía por algún lado.
Yo tampoco sé como lo vamos a hacer, pero sé que lo haremos juntos.
-Jamás dejé de sentirlo.
Expulsa todo el aire que contenía en sus pulmones y sonríe victorioso. Pero su sonrisa es demasiado grande. Se acerca a mí y se sienta en la silla de al lado. Me abraza y yo sólo le imito. Aprieto su fuerte espalda contra mi pecho y ambos compaginamos nuestras respiraciones. Me refugio en su cuello, esnifando su perfume, sintiéndome en casa. 
-Te he echado de menos.- Le susurro.- Lo he pasado muy mal sin ti Louis.- Le confieso. Bajo sus brazos me siento débil, pequeñita y vulnerable, vulnerable a todas sus caricias y tactos que me enloquecen.
-Y yo princesa, pero todo eso se ha acabó, te lo prometo. Nadie volverá a hacerte daño, no mientras yo siga con vida.
Le abrazo más fuerte, cómo si esa presión no fuera suficiente. Y sin darme cuenta noto que estoy sonriendo en su pecho, y una sensación invade mi ser. Todo vuelve a ser como antes.
Cuando me doy cuenta de una cosa.
Esta vez no estoy sola.
-Louis...- Digo separándome de él. 
-Dime amor.- Responde con una sonrisa de oreja a oreja.
Apoyo los codos en la mesa y escondo la cabeza en las manos. Él me mira preocupado.
-¿Qué pasa Chloe?
-Verás si estamos juntos debes saber... bueno no me gusta hablar de la noche en la que me pasó... bueno, ya sabes... eso. Ni me gusta recordarlo, pero no sé si por desgracia o por fortuna esa noche venía con regalo. A las semanas de irme de Doncaster tenía muchas nauseas y mareos, creía que era porque aún estaba muy dolida por todo aquello, entonces Max...
-Espera un segundo, ¿quién es Max?
-Ah, Max... es otra historia ahora te la cuento. Bueno como decía Max me aconsejó que me hiciera un test de embarazo, por si las moscas, yo no quería porque de algún modo tenía miedo a que saliera positivo. Lo hice después de unos días y salió positivo. Dudé en si tenerlo o no, no quería tener nada que ver con todo el lío de aquella noche, pero es mi hija y no iba a perderla por la edad o por unos dementes. Así que... soy madre soltera.
Su cara de asombro absoluto en un microsegundo torna a una sonrisa enorme y sus ojos empiezan a brillar de un modo que no esperaba, de pronto suelta una lágrima.
-¿Tienes un hijo?
-Hija. Diana Tomlinson Brown.- Su sonrisa, si podía, se hace más grande y yo, inocentemente, sonrío con él.- Queda mejor que el apellido de Kristopher.
-Te quiero, a ti y a tu hija, da igual que el tal Kristopher dejará una sorpresita, solo sirve para unirnos más.
-Louis, es un bebé de verdad, no es ninguna tontería. Me refiero a qué es un cargo muy importante que no te voy a obligar a cumplir si no quieres.
Se acerca más a mí. Estamos a escasos centímetros de distancia, ya puedo oler su perfume que me cautiva.
-¿Ser padre? ¿Contigo? No es ninguna tontería, es un privilegio. Te prometo ser el mejor padre que puedas tener, daré todo de mi para que esa niña crezca feliz y sana. Lo mismo haré con la madre, solo que a ella la daré un poquito más de amor.- Y me besa delicadamente los labios, con dulzura y encanto.
Me tiene pillada de pies a cabeza.



Cuando terminamos de comer (después de hablar y contarnos todos estos meses separados el uno del otro y contarle que vivo con Max, mi amigo gay y rival suyo en profesión) nos fuimos a la guardería a buscar a Diana y nos la llevamos a casa tras dar un paseo dados de la mano. Creo haber visto a unos cuantos paparazzis haciéndonos fotos pero por más que le dije a Louis de irnos no quiso, se le veía orgulloso de poder presumir de que era padre y además volvía a estar conmigo. Ahora estamos en casa, Max y su ligue no están, se habrán ido por ahí de fiesta, mientras Louis le está dando de comer y jugando con Diana.
      

No sé como haremos para estar juntos, para compaginar su vida con la mía, pero cada vez que le veo sonreír con mi hija en sus brazos, como le veo amando a un hijo que ni siquiera lleva su sangre, verle dar todo por mí es cuando yo pienso, él es el hombre que quiero para mí, no habrá jamás otro igual, al menos jamás amaré a otro igual.
-¿Por que lloras mi amor?- Dice tornando su sonrisa.
-Felicidad. Te quiero Louis.- Su sonrisa vuelve a entrar en escena iluminando todo el salón.
-Cariño, no podrás quererme ni la mitad de lo que yo te quiero a ti.- Me hace un gesto para que me una a él y así hago, me siento a su lado en el sofá mientras pasa una mano por mis hombros que me unen a él.
Diana está tumbada en su pecho porque ha terminado de comer, y yo estoy tumbada apoyada en su hombro.
-Sois las dos personas más importantes de mi vida en estos momentos.- Me susurra al oído para después besarme la frente. Y otra lágrima vuelve a caer.- Te quiero mucho princesa, y no dudaría en volver a ir a buscarte a cualquier lado por encontrarte.- Sisea.
-¿A cualquier lado?
-A cualquier punto existente en la faz de la tierra, da igual donde estés, yo siempre te encontraré.- Mi cuerpo empieza a temblar y él al notarlo me abraza más fuerte.- Tranquila, estoy contigo, no te va a pasar nada, te lo prometo.
Levanto la barbilla y entre unas rebeldes lágrimas le beso en los labios como hacía mucho tiempo que lo estaba deseando.
-Gracias por volver, te necesitaba.- Susurro para volver a besarle.


Fin del capítulo

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¡¡¡¡HOLA!!!!!
Bueno ya he vuelto con un capitulazo. Siento la espera de tantas semanas sin escribir (lo echaba de menos hasta yo), estoy en época de examenes y el tiempo me escasea y a parte he tardado tanto porque era una estretegia, en la historia han pasado unos meses y quería dar más tiempo para que empezarais a leerla otra vez con más ganas y con la memoria un poco borrosa.
Bueno como he tardado tanto he escrito más de lo habitual, pero es que os lo merecéis, terminé el capítulo 30 con unas 17.900 visitas, y chicos, ya tenemos 19.320 esto es una completa locura hahaha, no en serio muchichisimas gracias, todo esto es increíble, os adoro.
En la última semana de Diciembre cumplo un año con este blog así que ya estoy preparando alguna sorpresilla para entonces :) 
Bueno y sobre el capítulo, ¿qué pensáis? ¿Os ha gusto el vuelco que le he dado a la historia, con un nuevo y pequeño personaje y ese reencuentro? Comentadme por favor, que últimamente estáis todos muy callados y me encanta leeros de verdad.
Bueno muchas gracias por estar conmigo una vez más, os quiero :) Xx


sábado, 2 de noviembre de 2013

Capítulo 30 -DTD

CAPÍTULO 30


El tren no tardó más de dos horas en llegar. El sol daba fuerte en la parada al aire libre. Las maletas parecían no pesar nada en comparación con mi cuerpo que parece arrastrarse por las baldosas de la estación. Todo el mundo se movía de un lado a otro con una rapidez y una destreza impecables que hacían que nadie se chocara con nadie. Miré en muchas direcciones buscando una pista que me dijera por donde tenía que ir.
-Perdona, ¿eres Charlotte?
-Ajám.- Elevo la mirada y veo a un chico de ojos marrones y pelo rapado. No soy muy fan de este tipo de peinados, pero hay que admitir que a este muchacho no le queda nada mal.- ¿Quién eres?- Pregunto dudosa. Por más que busco en todos los recovecos de mi mente no consigo saber quién es.
-Soy Max George.- Hace un breve pausa y continua.- Por tu cara veo que no te han hablado de mi.- Y saca a relucir una dulce sonrisa.
-No la verdad.- Y sonrío con él.
-Soy el coordinador, bueno uno de los profesores de la academia "Move", me dijeron que venía mi ayudante de.... ¿Doncastar?
-Doncaster, sí, soy yo.
-Oh perfecto, eres la cuarta chica a la que le digo todo esto jaja.- Y ambos nos reímos.
-No, ¿en serio?
-Jaja te lo prometo. Me han dicho "Es una chica con el pelo castaño y una maleta, ve a buscarla" y claro en una estación de trenes hay muchas chicas castañas con una maleta.
-Jaja bueno pues soy la chica que buscas.
-Y tanto...- Susurra.
-¿Qué?
-Vamos el taxi está esperandonos.
-¿A dónde vamos?
-A la academia, la jefa te quiere conocer.
-Uhmmm...
Me ayuda con las maletas y vamos hacia el taxi. El chico no tiene más de veinti-pocos años, se le ve que trabaja su cuerpo con esmero, y la sonrisa viene con el conjunto. Todo mi pasado me debería hacer sentir de ahora en adelante desconfiada, pero me ha hecho más fuerte y sé que este chico es quien dice ser. 
Nos montamos en el taxi y dice la dirección.
-La academia está más o menos en el centro de la ciudad, está muy bien situada y, ¿tú dónde vas a vivir?- Pum. Me pilló desprevenida. ¿Cómo no había meditado sobre este tema antes?
-La verdad, no lo sé...- Y agachó la mirada. ¿Qué voy a hacer? Es temprano aún, no son más de las diez de la mañana, pero no creo que pueda encontrar alojamiento barato para esa noche.
-¿No has alquilado algún apartamento o reservado algún hotel?- Dice con los ojos como platos. Me río ante su expresión.
-No jaja, ¿estoy perdida verdad?
-Bueno no del todo, yo me acabo de mudar al barrio de la academia y la verdad la casa se me hace demasiado grande para mí solo, estaba pensando en alquilarla, ¿te apuntas?
-Hombre así en frío, solo te conozco de 15 min, no se si debería...
-Oh vamos tranquila soy gay no me gustan... ejem...- Y baja la mirada a mi pantalón. Me empiezo a reír y él conmigo. Jamás lo hubiera pensado.- Venga por ser tú, te pongo el alquiler en 300 euros al mes.
-250.
-275 y no se hable más.
-Vale pero tu friegas los platos.
-Jajaja encantado.


El camino hacia la escuela no tardó mucho más de veinte minutos más. Fue el tiempo en el que pude conocer a mi nuevo compañero de piso, se llamaba Max George, nació en Manchester, tiene 24 años, y forma parte de una banda llamada "The Wanted" (todo datos reales) que empezó alrededor de 2009 a hacerse sonar con su single "All Time Low". La verdad he escuchado su canción varias veces, en la radio y la tele, pero nunca me interesé por la banda, es más en ningún momento supuse que él era uno de los miembros.
-Pero si estás en la banda,- Le pregunto saliendo ya del taxi- ¿qué haces de profesor de danza en esta escuela?
-Lo de la banda empezó siendo un pasatiempo, yo llevo siendo profesor de danza desde los 19 años, lo que pasa es que nos está yendo mejor de lo que esperaba.
-Si seguís consiguiendo fama, ¿dejarías el baile para dedicarte a la música?
-¿A qué te refieres con conseguir fama?
-Que vuestras canciones no solo se escuchen en Reino Unido, que se escuchen en todo el mundo, e incluso que se lleguen a colar en la lista de los "100 Bilboard" de América.
-Madre mía, eso es un sueño a gran escala, pero pese a todo lo que me pase no creo que jamás deje de lado la danza.
Entramos en la academia y no puedo reprimir un gemido de exclamación. Esto es 100 veces más grande que "Plan d". Está claro que Doncaster no se puede comparar con Liverpool. La entrada muestra unos techos altísimos y unas paredes de multitud de colores. Además en las paredes hay muchas fotografías de algunos certámenes, de los profesores y algunos diplomas de algunos torneos. Hay un estante tras la recepción con más de 50 premios o galardones. La verdad, es todo tan bonito y profesional que no me importaría trabajar aquí aunque fuera limpiando el suelo con la lengua.
-Oh vaya, tú tienes que ser Charlotte, encantada- Una mujer de unos cuarenta años con el pelo pelirrojo y rizado me da dos besos. Las mallas y la camiseta de deporte dejan a relucir un cuerpo de muchos años de esfuerzo, es precioso. Sus ojos marrones tan brillantes la hacen parecer diez años más joven, es una mujer muy hermosa.- En cuanto recibí tu llamada hablé a todos que ya teníamos una nueva candidata, y claro, hablé con Max para decírselo, estoy muy contenta de que hayas venido. Por cierto, me llamo Isabel, pero llámame Bel, todos lo hacen.- Y me guiña un ojo.
-¿Candidata?- Lo que era un pensamiento lo suelto al aire.- Yo pensaba que ya estaba contratada.
-Oh no cielo, tengo que hacerte una prueba para ver tu nivel y saber si estás a la altura de la escuela y de Max para trabajar, sino comprenderás que no me haces falta a no ser que seas una alumna.
-Supongo.
-Bien, deja las maletas aquí y pasemos al aula.
Dejo las maletas detrás del mostrador y sigo a Bel por un pasillo lleno de posters y fotos. Max nos sigue. Pone ambas manos en mis hombros y me susurra:
-Tranquila se muestra dura con todas siempre, en el fondo es maja.- Hago una mueca de desagrado con la cual él se ríe.
-¿Todas?
-Sí, bueno ha habido más candidatas como tú.- Vamos, que me he arriesgado viniendo hasta aquí para luego ser una candidata más.
-¿Cuántas?
-Unas 34 o 35... Ey tranquila, de todas tú eres a la única a la que le he ofrecido vivir conmigo.- Y me guiña un ojo pícaro. Ambos nos reímos bajito, para que Bel no se de demasiada cuenta.- De verdad, confío en ti.- Me agita los hombro y me empuja dentro de la puerta.
La sala es enorme, en el frente hay un enorme espejo que ocupa toda la pared, a la izquierda y fondo solo hay la pared decorada con multitud de colores, algún poster, unos bancos y perchas y a la derecha se extiende un enorme ventanal que da a unos preciosos jardines que decoran el patio de la escuela. Es como una universidad pero de danza.
-Bien, te pongo una pista e improvisas. Ambos revisaremos la ejecución, los movimientos, la destreza y la actitud.
-Pero llevo vaqueros...
-¿Prefieres hacerlo en bragas?
-Dale al play.
Me quito los zapatos y me pongo frente al espejo. Empieza a sonar una canción lenta, cierro los ojos, respiro un par de veces y me pongo en movimiento.
La música se mueve conmigo y yo con ella. Por un momento todo el peso, toda la presión de mi pecho se desvanece, todos los pensamientos se van de mi mente, y siento que floto, que peso menos que una pluma. Como no había dado con esto antes, lo único que me puede ayudar a relajarme, a ser feliz es el baile. Todos mis músculos se mueven en sicronización, sin presión. Mi pie, mi pie se mueve sin tensión, libre y suelto. 
La pista termina y mi cuerpo se para automáticamente con la última nota. Me miro al espejo, respiro un par de veces llenando mis pulmones de oxígeno.
<<Esa chica, esa chica se va a comer el mundo>>- pienso al verme.
Me coloco normal, y cierro los ojos y escucho aplausos. Cuando vuelvo a abrir los ojos Bel y Max se acercan a mi con una sonrisa más grande que mi ilusión. 
-Vaya, esos vaqueros son mágicos, nadie había bailado tan bien una pieza tan difícill. Toda mi enhorabuena.- Me dice Max guiñándome el ojo.
-Felicidades, estás dentro.- Dice Bel quitándose la postura de jefa dura. Se acerca, y me abraza, suspiro aliviada quitándome el peso de encima.- Ojalá hubieras llegado antes, hacía mucho que no veía a alguien tan entusiasta y con tantas ganas de bailar, eres única, no puedo desaprovechar esta oportunidad. Bienvenida a la escuela.


-Ohh... emm.. Ohhh.
-Jaja deja las maletas ahí.
Hay tanta luz que creo cegarme. La casa es enorme para él solo. Es un ático de diseño, una altura de un sexto. El salón, la cocina y el comedor está en tipo loft con los muebles y decoración en tonos negros, blancos, morados y rosas, un conjunto de diseño y modernidad, al fondo están las dos habitaciones, sus dos respectivos baños y en la esquina hay una pequeña puerta de color oro.
-Max, ¿qué es esto?
-Una puerta.
-Jaja ya, pero ¿que habitación es?
-Es el mejor sitio de la casa, abre la puerta.
Y con mucho cuidado abro la puerta.
-Oh dios mío, es un estudio.
-Sí, aquí grabo algunas pistas o paso el tiempo cuando me aburro.
Me acerco a una foto de la pared que tiene dentro del estudio. Cinco chicos sonrientes subidos a un escenario. No puedo reprimir un suspiro.
-¿Este es tu grupo no?
-Ajá, "The Wanted" Chloe, Chloe "The Wanted". ¿Y esa carita de pena?
-No sé, me gustan las boy-bands.
-Pues hay una nueva que se ha creado en "The X Factor"...
-...One Direction?
-Ajá, ¿los conoces?
-Bueno uno de ellos, es mi novio...- Se me corta la voz de repente. Las mejillas se me enrojecen, el corazón me sigue latiendo como el primer día cada vez que pienso en él. Ojalá estuviera aquí.
-Ay va, ¿en serio? ¿El rubio? No, ¿el de rizos? No, seguro que es el que tiene raíces asiáticas, ese chico tiene mucho estilo. Uy te están llamando.
-Como se nota que eres gay.- Digo sonriente saliendo del estudio con el móvil en mano.
-Perdona cielo, todos tenemos un fashion-victim en nuestro interior.- Salgo a la terraza que da a toda la calle y cojo el móvil.
-¿Sí?
-No, sí no, ¿dónde estás?- Dice una voz histérica.
-Ay va, hola Louis.
-¿Cómo que "ay va, hola Louis"? ¿No me tienes guardado en los contactos?
-Sí, pero no he mirado al móvil cuando lo he cogido. ¿Qué te pasa? Te noto muy nervioso.
-Llevo todo el día mandándote mensajes y no me contestas.
-Lo siento no he cogido el teléfono. Estoy liada.
-Liada, liada huyendo de ciudad. Liada huyendo de tu vida, dejando todo atrás y sin decirme nada a mí.- Y pum, me pilló.- He estado hablando con Andy,- Baja el volumen de su voz y se tranquiliza un poco. Su respiración está descompasada y conociéndole sé que estará cerrando los ojos intentando relajarse.-, ¿estás bien? ¿Por qué no me llamaste? Sabes que hubiera ido corriendo a por ti, a partirle la cara a esos gilipollas, cielo por ti haría lo que fuera, pero tienes que contar conmigo.
El corazón me late fuera de lo normal, me entran unos sudores fríos. Haría todo por mí, pero no se da cuenta de que yo he hecho esto por él.
-Lo sé, por eso no te llamé, porque estás tan loco que serías capaz de irte del concurso solo por venir a ayudarme.
-No soy tan idiota de dejarte tirada si lo sé. ¿Por que no me llamaste?
-Porque te conozco Louis, porque vendrías a buscarme, dejarías todo de lado solo por mí, y te quiero demasiado como para permitirlo. Que estés donde estés es todo un privilegio y seamos sinceros, es tu única oportunidad para vivir de tu sueño, así que qué debo hacer yo, ¿dejarte cometer la estupidez de abandonarlo todo por una tontería mía?
-Cielo, no es una tontería, esto es un problema demasiado grave.
-Lo sé, pero soy capaz de afrontarlo sola.
-Chloe por favor, quieres dejar de hacerte la fuerte, de que puedes con todo. Llevas toda tu vida haciéndote la fuerte y cielo, eres débil, eres una pequeña niña que necesita dejarse querer, dejarse llevar y no vivir siempre en tensión cargando con millones de problemas.
-Louis lo siento pero esta es mi vida, es como me ha tocado ser. Aquí o te crees fuerte o te comen.
-Pues a ti te han comido.- El silencio se hace entre los dos y yo solo dejo caer un pequeño suspiro. Me han vencido.- Hemos venido todos a Doncaster, si sigues la competición este año sabes que estamos en las semifinales y venimos a nuestro lugar de origen a actuar y a hacer marketing para que nos voten.- Asiento y sigue.- Bueno he venido a buscarte a casa y me he encontrado con Andy y me ha contado todo. 
-Me lo suponía, esta chica no puede guardar secretos.
-Cielo, entre nosotros no hay secretos. Y por lo que veo ya no hay confianza.´
Tras unos momentos de confusión, reacciono y le respondo.
-Louis me sentía totalmente impotente, no podía hablar con nadie de esto, y menos podía relacionarme con ningún hombre, tengo una fuerte confusión mental en estos momentos pues imagínate antes. Solo me dejé llevar por mis impulsos y...
-...te largaste de Doncaster sin consultar a nadie.
-¿Qué querías que hiciera? ¿Que me quedará viviendo en aquella casa con todos los recuerdos? Si me quedaba dos minutos más allí me suicidaba, y aún tengo unas pocas ganas de vivir y aprovechar mi vida.
-Pero por eso me tienes a mí, si lo hubiéramos hablado sabes que te podías ir a mi casa sin problema alguno, mi madre y las niñas te adoran y eres casi parte de la familia, podrías quedarte allí hasta que miraras algo, no "dejarte llevar por tus impulsos".
-No quiero vivir de acoplada. Louis, déjalo, estamos discutiendo después de no hablarnos por días, ¿eso está bien?
-¿Estás bien?
-Sí, supongo. Tengo trabajo y casa. Vale no estoy bien, pero de aquí a un tiempo lo estaré.
-La distancia nos ha matado.
-Lo sé.
-¿Qué hacemos?- Dice con un tono preocupado.
-Darnos un tiempo. Tú vive tu sueño sin preocupaciones, intenta ganar, yo sé que podéis. Y yo, bueno, empezaré a vivir mi vida compaginándola con la danza.
-No sé que decirte.
-Sé feliz, dale muchos besos a las niñas de mi parte y a tu madre. Te votaré, lo prometo.
-Gracias.
-Adiós.
-Te qu...- Y cuelgo.
Nueva vida, nuevas costumbres. Me armo de valor y miro al horizonte.
<<Tranquila, todo irá a mejor. Todo irá a mejor>>- Me intento convencer.

Fin del capítulo
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Hola!
Bueno pues terminó el capítulo aquí. ¿Qué pensáis? Damos la bienvenida a Max jaja eso sé que no os lo esperabais. Comentadme hoy anda, que os contesto, y me hace mucha ilusión leeros.
Ya hemos llegado a las 17.000 en serio, me hacéis muy feliz.
Bueno nos leemos en el siguiente cap. Os quiero Xx